Lipedema masculino: Una realidad poco visibilizada
El lipedema es conocido habitualmente como una enfermedad que afecta casi exclusivamente a mujeres. Sin embargo, aunque la incidencia es significativamente menor (se estima que afecta a un 1% de la población masculina), es fundamental visibilizar que los hombres también pueden desarrollar esta condición crónica.
A menudo, el dolor y la inflamación que sufren los varones se ignora o se confunde con sobrepeso, lo que retrasa un diagnóstico temprano que podría mejorar drásticamente su bienestar y calidad de vida.
¿Cómo se manifiesta el lipedema en el cuerpo del hombre?
A diferencia del patrón femenino, donde la grasa suele concentrarse en piernas y glúteos, la distribución en los hombres presenta matices distintos. Las zonas más comunes de acumulación de grasa patológica en varones son:
- Abdomen y caderas: Un crecimiento desproporcionado que no responde a dietas convencionales ni ejercicio intenso.
- Brazos: Acumulación de tejido adiposo que genera pesadez y sensibilidad.
- Extremidades inferiores: Aunque menos frecuente, también puede presentarse afectando la movilidad.
Causas y factores de riesgo en varones
El origen exacto del lipedema sigue bajo investigación científica, pero la evidencia apunta a dos pilares fundamentales en el caso masculino:
1. Componente Hormonal
En los hombres, el lipedema suele estar vinculado a niveles bajos de testosterona o desequilibrios estrogénicos. Es común detectarlo asociado a condiciones como la cirrosis hepática o tras tratamientos hormonales específicos que alteran el sistema endocrino.
2. Factor Genético
Existe una clara predisposición hereditaria. Si hay antecedentes familiares de lipedema, el riesgo de desarrollar esta inflamación del tejido adiposo aumenta, independientemente del género.
El reto del diagnóstico diferencial
Es vital no confundir el lipedema con otras patologías. Un diagnóstico erróneo puede llevar a la frustración del paciente al no ver resultados con métodos tradicionales:
- Obesidad: La grasa es generalizada, blanda y suele responder a la restricción calórica.
- Lipodistrofia: Una redistribución metabólica de la grasa mucho más infrecuente.
- Linfedema: Problema del sistema linfático que suele presentar hinchazón asimétrica.
Opciones de tratamiento para mejorar el bienestar
Aunque no existe una cura definitiva, el manejo integral es esencial para reducir el dolor y la pesadez:
- Alimentación antiinflamatoria: Priorizar alimentos naturales para disminuir la carga inflamatoria del tejido.
- Drenaje Linfático Manual (DLM): Técnica clave para mejorar la circulación y reducir el edema.
- Prendas de compresión: Fundamentales para contener el avance del tejido y dar soporte.
- Cirugía especializada: En casos avanzados, la liposucción asistida por chorro de agua (WAL) ayuda a eliminar el tejido enfermo.
Si notas una acumulación de grasa desproporcionada que te causa dolor al tacto o pesadez constante, es importante que sepas que tu situación tiene nombre. Consultar con un especialista es el primer paso para recuperar el control sobre tu cuerpo.